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Sobre mí

Me interesa mirar despacio.
Escuchar lo que sucede por dentro
y lo que la vida va diciendo
cuando dejamos espacio para escucharla.

Soy Esther

Me interesa la pregunta por quiénes somos y por aquello que nos permite vivir de una manera más consciente, amorosa y verdadera.

Esa búsqueda ha atravesado mi vida personal y profesional y me ha llevado a la educación, al autoconocimiento, a la filosofía sapiencial y a la contemplación.

También la poesía

Escribo como una forma de mirar. De detenerme ante lo que sucede y dejar que una palabra, una imagen o un silencio permitan ver de otro modo aquello que estaba ahí.

Quizá por eso, para mí, acompañar, contemplar y escribir nacen de un gesto parecido: hacer espacio para que la vida pueda mostrarse.

Mi camino

Desde muy niña, me ha acompañado el interés por comprender lo que vivimos, por mirar más allá de lo evidente y acercarme a esa profundidad que intuía detrás de las cosas. Y, junto a ello, siempre estuvo la palabra: leer, escribir, buscar en ella una forma de nombrar y comprender la experiencia.

La educación ha ocupado una parte importante de mi vida profesional y ha sido también un lugar privilegiado de encuentro con las personas, con sus procesos y con sus preguntas.

Ese interés me llevó primero a estudiar Filología Hispánica y, más adelante, Teología, donde me acerqué especialmente a la literatura bíblica y a su dimensión simbólica y sapiencial. La palabra ha seguido acompañando mi camino, también hecha poesía. De ahí nacieron dos libros: Comprensión y Abrazar la paradoja.

Me ha ido empapando una mirada transpersonal en el encuentro con Enrique Martínez Lozano.

Con el tiempo, mi búsqueda ha ido orientándose de una manera cada vez más explícita hacia la contemplación, el autoconocimiento y el acompañamiento.

Durante más de diez años he acompañado grupos de desarrollo personal, una experiencia que continúa enseñándome el valor de la escucha, la indagación compartida y ese espacio que se abre cuando nos atrevemos a mirar con honestidad lo que estamos viviendo.

El tiempo no se pierde.

Todo es camino.

En la filosofía sapiencial he encontrado una manera de comprender la vida y el proceso de conocernos especialmente afín a mi propia experiencia. Me he formado como asesora en la Escuela de Filosofía Sapiencial, de la mano de Mónica Cavallé, y hoy el acompañamiento filosófico sapiencial constituye el eje de mi tarea. Sigo colaborando en la Escuela en grupos de investigación y creación, que me permiten continuar aprendiendo y profundizando en este camino.

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